High Frontier: algunas precisiones 30 años después

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    High Frontier: algunas precisiones 30 años después

                                               Montevideo, 29 de abril de 2009

 En los tiempos del hombre tecnológico,algunas civilizaciones realizan una selección vocacional ocupándose particularmente de aquellos de sus integrantes, capaces de colaborar en su sustentación, mejora y destaque necesario, empleando para ello los dones que cada ser humano ha recibido y que, por ende, contrae la ineludible responsabilidad de bien usarlos en beneficio de todo el género.

 

Algunas civilizaciones digo, porque siempre existirán personajes que pretendan estar por encima de los requerimientos y las facultades civilizadas, arrogándose para sí, el derecho execrable de pretender «su bien» por encima del de los demás.

Y he ahí la humanidad representada en todas las épocas por sus pares que nacen, viven y mueren sin más gloria que haber producido daño. Sea éste intencional o culposo.

No todos los decenios ni todos los años surgen hombres de la talla de aquellos pioneros que en su sueño, pensaron y (por qué no?) idealizaron el empleo del espacio exterior con un romanticismo y una ingenuidad propia de los grandes filósofos.

A todo capricho humano generalmente sigue un acto administrativo, si ese humano está posicionado debidamente en las organizaciones sociales; y es así que basta hacer conocer un pensamiento a las personas apopiadas, para que todo el mecanismo entre en funcionamiento.

El ser visionario que tuvo la idea tal vez no conozca las consecuencias futuras de su iniciativa, pero seguramente, alguien la va a tomar. Así funciona en el mundo intearactivo de la ciencia y la tecnología, de la política de administración de recursos y las ententes estratégicas que dominan el pasar del común de los pueblos.

Pero alguien debe pensar primero, tomar una inciativa, presentarla, defenderla, hacerla conocer y luego, tratar de hacerla prosperar.

Hace ya muchos años que el sentido común general nos indica que algo está ocurriendo en cuanto a la limitación de ciertos recursos naturales, y el aumento tóxico de los desperdicios propios de su mala urtilización.

Aunque no se sabe a nivel popular con precisión qué ocurre, se pre-siente, que algo malo puede ocurrir.

También que existen recursos ignotos o aún insospechados que de alguna manera saldrán en nuestro auxilio cuando las cosas no estén bien.

Será el Creador Supremo quien en un rapto de complacencia y lástima nos pondrá el alimento en nuestras bocas, las herramientas en nuestras manos, las ideas en nuestras mentes?

O será que todo eso está implícitamente comprendido en la naturaleza humana que así como puede crear para el bien , lo hace (y sí que lo hace!!) para el mal ?.

Esa aptitud creativa del hombre, ese pre- sentido, esa imaginación, convierte al hombre en instrumento de mejoramiento, adquisición y optimización de los recursos de la creación, todos los que allí están, todos los que existen y que sin duda, debemos aprovechar en beneficio de nuestra estirpe.

El espacio, más allá de las connotaciones tecnológicas de la televisión satelital, la internet y otros medios de comunicación, es fuente inagotable de recursos (al menos en los tiempos de vida de un sistema estelar típico).

Por qué no los tomamos?

Por qué esperamos que todo nos caiga de arriba sin esforzarnos por lograrlo?

Es que buscamos prestigio, placer, fortuna, espitritualidad, todas idividualmente consideradas?

Es que somos cómodos?

No, es que somos humanos.

La utilización del espacio exterior en todos sus aspectos ha sido el sueño de visionarios que como Daniel O. Graham tal vez una de las 15 o 20 personas más importantes del mundo, durante gran parte de su vida.

Los sueños sólo pueden concretarse a través del aporte material de recursos económicos, grupos humanos y decisiones adecuadas.

Todo lo tenemos, menos lo último.

Cancelar un programa federal en cualquier lugar del mundo por un problema de recursos, o acortar la vida de una misión científica exploratoria y promisoria de nuevos horizontes para la raza humana, son decisiones plagadas de ingenuidades circunstanciales que pasan muchas veces por la política del momento.

 

El mundo requiere energía abundante y de bajo costo, disminuir y/o procesar los residuos propios de la utilización de aquellos instrumentos tecnológicos que sólo satisfacen un instante.

Qué es un instante de placer o de disfrute frente a la gloria de una humanidad que funcione ajustadamente por el hombre , no contra el hombre?

Es que nos molestan los ancianos, los niños por nacer no deseados, los que nacen con imparidades?

No será que nuestros sentidos son muy limitados y soberviamente creemos ver lo que en realidad no es ni por asomo, un acercamiento a la realidad?

Estamos lejos aún de la madurez humanista, tecnológica y científica.

Seguramente otras civilizaciones no humanas, nos aventajarán en éstos y otros aspectos. Podremos enfrentar un encuentro controlado intercivilizacional?

Menos aún, podemos enfrentar un encuentro controlado dentro de nuestro propio planeta?

Parecería que otros factores influyen sobre nuestra conducta, cada cual sabe o conoce algunos de ellos, pero, por qué no nos ponemos de acuerdo en transitar el camino razonable, humana y científicamente posible de la verdadera exploración y explotación de los recursos espaciales?

 

Caundo comenzamos con los primeros lanzamientos haciendo una extrapolación de los vectores V-2 luego convertidos en los famosos modelos Atlas, empezamos también a ensuciar nuestr espacio sub y orbital cercano.

Como las fuentes de energía disponibles para sustentar grandes proyectos de mediano y largo plazo eran

poco adecuadas, empleamos recursos con mayor densidad de energía pero cuya toxicidad los hacía peligrosos para el ser humano. Mejoramos la tecnología y pasamos las fronteras del sistema solar interior, salimos más allá del Sol y establecimos puntos de aterrizaje en diversos cuerpos celestes.

Hoy en día el planeta estrella es Marte con sus robots preparando el futuro de una posible colonia de habitantes de nuestro planeta y hasta fotografiándose entre si en momentos precisos, fuente además de agua para las futuras tripulaciones y cultivos de sustentación de la vida a tan grandes distancias.

Varias naciones manifiestan su interés en sumarse a los esfuerzos. de la Agencia espacial Europea y NASA, mietras que continuamos estudiando las variables fundamentales que operan sobre la naturaleza humana de ambos géneros en un ambiente de ingravidez de nuestra estación orbital.

Pero el espacio sigue acumulando los desperdicios consecuencia del aumento descoordinado de vectores de lanzamiento y aún más, de sitios de lanzamiento.

Parecería que todos queremos tener una base ecuatorial -lo cual técnicamente se comprende en cuanto a sus ventajas- aunque no tengamos un proyecto maduro para aplicar.

Obviamente, al igual que en el terreno de los arsenales biológicos, el hombre busca algo más.

Por qué no buscamos lo que realmente interesa?

Y si uniéramos esfuerzos porque nuestro Sol estuviera próximo a consumirse en su vocación de creación de helio y correspondiente esplendor de llamaradas electromagnéticas?

El trabajo coordinado de la humanidad para la exploración y explotación del espacio requiere fundamentalmente la coordinación intercivilizacional y la aplicación de conceptos de los cuales, aparentemente, el hombre hoy alejado está.

Existen naciones que han desarrollado con eficacia programas espaciales que han sido pioneros y cuyos frutos se pueden reconocer en muchísimas aplicaciones tecnológicas que facilitan y mejoran la calidad de vida del hombre en el planeta.

Esas naciones no están exentas de sufrir crisis como las que tenemos todos los humanos, crisis materiales, espirituales y de valores.

Si bien hay remedio para una persona que tiene apetito o tiene sed, no es tan fácil para una persona que está enferma de ambición, de envidia, de soberbia, es más, en resumen, de ignorancia.

A las naciones les courre lo mismo, y creo que estos tiempos son particularmente demostrativos de nuestra falta de competencia para poder sustraernos a estos problemas, batallar contra ellos, y vencerlos.

En ese panorama el mundo es dispar, descoordinado, ingenuo, ineficaz, y por qué no ? tonto.

Urge en las personas que se sientan llamadas a realizar aportes fundamentales para sus respectivas naciones - y que ciertamente fueran capaces de ello- restaurar el sentido de la manipulación de los bienes, servicios, valores y dones recibidos en aras del bien común, retardando y obstaculizando al mismo tiempo, toda posible utilización equívoca en el concepto ético de mayor significación.

Resurgirán así las posibilidades de no interrumpir programas espaciales fundamentales para el necesario conocimiento y experiencia que el hombre debe acumular para luego explotar debidamente esos tesoros propios, los interiores, los que tenemos como dones y que nos son intrínsecos por el el mero hecho de nacer, y los tesoros exteriores que se manifiestan en la naturaleza por medio de productos, sustancias, formas energéticas diversas, y que seguramente están allí porque El los ha puesto a nuestra disposición , siendo sin duda alguna, nuestra obligación tomarlos en la perspectiva ética aludida.

No podemos contentarnos con un «gap» económico, tecnológico o cultural por problemas presupuestarios, es como si tuviéramos una huerta y sólo desviáramos el agua para que crezcan los tomates, pero el maíz se muere, el trigo desaparece, y la cizaña, esa cizaña bíblica, seguramente va a crecer!!

En nuestro concepto la utilización de los recursos económicos de los gobiernos federales en beneficio de los fines expuestos, redundará no solamente en el no buscado pero bien merecido prestigio, sino en la expansión de una mentalidad construcitva, cuidadosamente pragmática, y efectiva, que lleve a la humanidad a transitar por sendas superiores, disminuyendo en consecuencia toda intención oculta de aprovechamiento de vulnerabilidades ante la sombra gigantesca del razonable éxito de quienes lleven adelante la inicitaiva.

La utlización del espacio -aunque no parezca razonable “a priori” dejó de ser un derecho del hombre, para pasar a ser una obligación.

Una obligación del hombre tecnológico, del hombre ecuménico, del hombre como máximo exponente de la creación.

Y quienes puedan concebir tales desarrollos no estarán - por decirlo francamente - en el mismo grado de igualdad que los “otros hombres”. Serán entonces llamados visionarios, líderes, conductores, pensadores, profetas...

Es el hombre quien debe resolver los problemas del hombre.

No siempre se han dado las condiciones tan adecuadas para tal rotunda aseveración como en este siglo 21, en que sabemos, la distancia entre ciencia y tecnología es dispar y mal distribuida geográficamente en la tierra y mentalmente sobre el cerebro humano.

El hombre pues, es responsable a medida que agudiza su consciencia y se hace más sabio, de llevar a influir la mente de los otros hombres con el fin de establecer la preeminencia de la especie en el universo.

Esa preocupación y el arte de poder llevarlo adelante, como Daniel O.Graham lo vio y comprendió y peleó por ello, es un don. Y los dones no pueden ser menoscabados, ocultados ni retaceados, ya se nos pedirán explicaciones de “lo que hicimos” y más aún, de lo que pudiendo hacer, “no hicimos”.

La trascendente tarea de crecer en la exploración y aumento del conocimiento humano sólo se realiza a través de privilegiados instrumentos institutarios, legislativos y corporativos basados en proyectos trazados desde las primeras ideas desarrolladas en torno al problema “liquid or solid fuel ?” que Werner Von Braun en sus viajes al Cono Sur desconocidos por el común de los hombres, planteaba, al igual que en el seno de sus reuniones de grupo con el staff de la U.S.Air Force.

Quienes tomamos contacto con sus especulaciones, fuimos marcados para siempre.

No es cuestión de presupuesto, ni de política partidaria ni de razonamiento, es cuestión de decisión. Y las agencias federales de los gobiernos de los Estados Unidos de América y de los países Europeos, en colaboración con las agencias de otras naciones, no deben transitar la pequeñez de los recursos económicos de los planes temporales que se modelan a la cintura de cada partido político que ostente en cada momento, el poder político.

Trascendiendo de hecho los pensamientos de los hombres comunes, el Gral Daniel O. Graham -con quien tuve el placer de debatir un largo encuentro- nos dejó un trayecto que es preciso repasar y recorrer, mentalmente primero y luego a cada nodo de su diagrama PERT completarle el correspondiente procedimiento que sin duda le permitirá al mundo libre todo, mantener su cabeza levantada con todas las responsabilidades, dones y particularidades que nos ha concedio nuestro Creador.

Porque además, la libertad no se delega, no se transmite, no se dona ni se compra, la libertad se vive con la vida propia de cada Hombre, aunque su cuerpo pueda estar en la ignominia, en la escalvitud o sufriendo el deterioro de las falacias verborrágicas fraticidas de los seudo dirigentes. (... Hay si lo sabrá nuestro pueblo latinoamericano !!)

El beneficio está allí, sólo debemos tomarlo, que sea en paz y como hombres de bien, que sea para provecho de la estirpe humana y para el mantenimiento de la especie ética y vital.

 

Que así sea.

 

(From http://www.newcubacoalition.org/Spanish/Articles/articles_sp_HighFrontier.htm )

Luis A. Loureiro

Major (Retired) Uruguayan Army

Technological Security Advisor