EL PEDIDO

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Wenceslao Varela - Santiago Chalar
 
Mándeme en nombre paisano de la amistad de nosotros
un par de botas de potro bien graniaditas a mano.
Bolee cualquier orejano cuando salga a las laderas
ensebe bien sus potreras y le ajunta los garrones
suebran por esas regiones crudos pa' engordar bicheras.

Aunque usté sabe cueriar tenga cuidado al sacarlas
y sobre todo al lonjiarlas -no me las vaya a cortar.
Las quiero pa' zapatiar con mis espuelas de plata
y aunque pueda creer que a gatas me asujeto los garrones
sepa q' en los pericones me baja el alma a las patas.
 
Póngaselas con rocío usté q' es medio patón
me les amolda el garrón a lo justo p' al pie mío.
En su sabencia confío gaucho prolijo lo sé
las punteras cuésale con un pespunte Oriental
y no deje delantal que estribo con todo el pie.
 
No les haga de botón las guasquillas de jareta
porque mis dedos macetas no sirven pa' un apurón.
Las prefiero de correón pál hombre que anda en baguales
y aunque no es muy de Orientales son fácil de desatar
ñudo pampa de acortar: dos tientos en dos ojales.
 
Pa' estreno les voy a atar mis enormes nazarenas
con cabrestos de cadena o alzaprima de ajustar.
Un crudo voy a ensillar pa' lucirlas si él me deja
tengo la costumbre vieja que cuando voy jineteando
corro la pata espueliando hasta el tronco de la oreja.
 
Cuando me las traiga vamos a asar un buen costillar
chupando sin apurar pa' ver si no nos mamamos.
Porque si a hablar empezamos de yerras, de jineteadas
pericones y payadas y estancias que conocemos
es seguro que tendremos el chifle a las testeriadas.