GRITO DE ASENCIO

Publicado en el año 2011:
El 28 de febrero se conmemoran los doscientos años del Grito de Asencio. Aceptado tradicionalmente como el inicio de nuestro Proceso independentista, seguramente esta idea (la independencia) ni se les pasaba por la cabeza a Perico el Bailarín ni a Venancio Benavídez cuando al frente de sus seguidores, a orillas del Arroyo que dio su nombre a lo que Artigas denominara “la admirable alarma”, se pronunciaran a favor de la Junta Revolucionaria bonaerense, siguiendo las directivas oficiadas a diferentes puntos de esta Banda por el ya Tte. Cnel. José Artigas.


La primera población en caer en manos patriotas, tomada por el tal “Bailarín”, don Pedro Viera, fue Santo Domingo de Soriano, aledaña a aquellos parajes, a orillas del Río Negro, casi en su desembocadura. Lugar estratégico entonces y de rica historia, antes y después de ese momento. Lindo para recorrer aún hoy, respirando ese perfume a Patria que todavía se percibe en sus umbrías callecitas, su viejo Templo, su muelle y su museo.
Y si antes pasamos por el Parque Asencio, en el lugar del histórico hito, desde la explanada al resguardo  de los monolitos de hormigón con la imagen de los escudos de los 19 departamentos, todavía podremos, afinando el oído de nuestra imaginación, escuchar los ecos del tropel de los equinos cascos al batir sobre el suelo de la Patria, afanosos de gloria y llevando a la grupa el sacrificio, el coraje y la determinación de un Pueblo que nacía.
Muy pocos días después, apenas setenta y nueve jornadas, al mando de su primer Jefe y Fundador de nuestra Nacionalidad, el Ejército Oriental escribiría la primera página de su Libro de Novedades al salvar a la Revolución de Mayo con el triunfo de Las Piedras.
Faltaban muchas jornadas de triunfos y de derrotas, de ideales mantenidos hasta la muerte y también de aviesas traiciones; de consolidación del espíritu nacional en el sufrimiento del éxodo y todas aquellas que jalonan nuestra historia, a cual más heroica y bravía.
Pero aquella de Asencio merece nuestro justo reconocimiento por lo que significó como respuesta al llamado del Patriarca y como afirmación de que en este suelo, nadie impone ninguna ley si no es con el reconocimiento expreso del Pueblo que es el legítimo mandante de quienes elige para ser representado.
No es historia muerta. Hoy, a doscientos años de aquellos hechos, nosotros somos los que en Asencio siguen a su general en la lucha contra la prepotencia dominante.
El espíritu es el mismo: cada tanto aparece en nuestra Patria algún poder iluminado que considera que solo bajo su imperio podremos al fin desarrollarnos como Nación. Generalmente han sido encandilados con ideas extrañas, internacionalistas, nacidas en mentes que, como dice la canción,  son la imagen del  “usted” que  “envidia de otro su bandera“   contrapuesto al yo que clama: “y yo, adoro un sol y nueve franjas”.
En el Uruguay actual hay otras amenazas que no las antiguas de un poder imperial que oprime a sus colonias: hoy la amenaza está visible en la pérdida de identidad que padecen los Orientales (que ya ni se nombran así). Todo lo que costó forjarse como Nación, parece hoy destinado a perecer aplastado bajo las ideas relativistas que se apoderan de nuestra sociedad. Todo da igual. Es mejor no intentar elevar el espíritu y mantenerse en un cómodo anonimato entre la multitud que facilita las decisiones, ya que no dependen de nosotros, sino que debemos limitarnos a seguir los impulsos de la mayoría.
No pensar y que otros (los iluminados) decidan por nosotros, parece ser el horizonte en que se mueve una masa que con su número marca el derrotero que sigue el País.
Y la maquinaria que a tal efecto ha armado y mantiene en funcionamiento la corriente política que aprovecha esas mayorías está cada vez mas aceitada.
Veamos algunos ejemplos:
Nuestros niños estudian textos escolares con claras violaciones a la laicidad, que tergiversan groseramente la realidad, en beneficio, obviamente, de la falsa historia que cuenta la izquierda, acorde a sus autoproclamados héroes. ¡El Ché Guevara es tapa de texto!  Cuando alguien muestra su disconformidad, todo el sistema se encarga de defenestrarlo, acusándolo de reaccionario.
Un grupo de veteranos militares intenta una defensa de sus camaradas víctimas de una justicia a la que cada vez es más difícil calificar de imparcial y ecuánime y todo el sistema les cae encima, tildándolos poco menos de querer salir metralleta en mano.
No importa (en realidad a nadie en todo el espectro político) las veces que estos mismos gobernantes han demostrado, ellos sí, carecer de todo escrúpulo al momento de enfrentar a las autoridades legítimas, armas en mano. Y no hablo de cuando la famosa “dictadura” con la cual se quiere asustar a todo el mundo: véanse sus propias declaraciones de cuando el infeliz asunto del Filtro, de sus arreglos para entrenar cuadros en países abiertamente terroristas, etc. Todo ello en plena y actual democracia.
Las fuerzas políticas confunden una vez más en donde está el posible enemigo de nuestra democracia: olvidan que los militares, que una vez tuvieron el poder luego de derrotar a los agresores de esta misma democracia, lo devolvieron al Pueblo cuando se cumplió el plazo que ellos mismos se habían fijado al efecto. No por imposición de nadie, sino por propia decisión. Claro que esto no es lo que se les enseña a nuestros jóvenes: para ellos, ¡los terroristas tupamaros lucharon heroicamente contra la dictadura! ¡Y muy pocas voces  desmienten tal infamia!
Se les enseña a nuestros jóvenes acerca de los ideales “humanistas” que adornaban a delincuentes de la talla de Ernesto Guevara y Raúl Sendic.
Todas las manifestaciones culturales, están teñidas políticamente. Si no se es de izquierda, más vale dedicarse a cualquier cosa menos que a trascender artísticamente. Si se insiste, habrá que estar preparados para un esfuerzo superior a las fuerzas de la media. Y no se me pidan ejemplos: basta estar  atentos a lo que sucede “culturalmente”  en nuestro medio.
Judicialmente, no demuestra la justicia ser tan celosa en la vigilancia de personajes bajo sospecha, pero afines al gobierno, como con, por ejemplo, autores que escriben acerca de los dudosos méritos morales de integrantes de un partido político de tinte totalitario e internacionalista, como es el PCU. ¡Se los procesa con prisión por difamación! ¿Actuará de la misma manera con todos aquellos personajes que han difamado, difaman y lo seguirán haciendo a ciudadanos no afines a las ideas de izquierda?
En cuanto a aquellos veteranos militares a que me refería, no ha quedado nadie del espectro político que no se haya escandalizado con sus comunicados. Ríos de tinta y de saliva se han gastado en dejar bien demostrado lo malvados y peligrosos que son para la indefensa sociedad que tiene en sus gobernantes y en sus jueces, a sus más fervientes e imparciales defensores.
Parece que sus bombazos de papel y sus municiones de tinta son más peligrosos que la indefensión en que están todos los ciudadanos ante el ataque masivo de la delincuencia.
Y hasta el padre de una víctima del sistema de salud tiene que salir públicamente a demostrar su incredulidad ante la cerrada defensa que realiza el sistema, de un viejo integrante de una de las más prestigiosas mutualistas, al que un atrevido escritor se atreve a presentar tal cual fue, con sus errores y sus aciertos. Y no es para menos, para los parámetros que hoy se manejan: el señor en cuestión ha sido un bastión para uno de los más encumbrados integrantes del sistema, que ha llegado incluso a la primera magistratura. Seguramente confundidos entre la lealtad a su país, a su partido,  a su hermano de delantal o a sus propios intereses, los  integrantes del viejo Partido Colorado, guardan silencio en este caso como han guardado silencio ante la agresión marxista que sufre el país.
Se ha confundido tanto a la Sociedad que parecería que el único modo de solucionar controversias laborales, es el paro, la lucha de clases, la violencia gremial. La Prensa ya toma como lógico que cada uno espere al momento en que más daño se cause al indefenso ciudadano para hacer valer sus pretensiones, sin medir consecuencias. Y esto vale tanto para el obrero como para las patronales. Antes de cualquier discusión, se parte de la base de que son enemigos irreconciliables, que buscan cada uno destruir al otro. Y que solo bajo presiones y amenazas, se podrá conseguir lo que se desea. ¿Es esta la manera de sacar nuestra economía adelante?
El gobierno intenta cambiar las reglas del juego, sin tener en cuenta lo que dijo que haría durante su campaña política. ¿Alguien le pide seriamente cuentas? ¿La oposición? ¿Es que hay oposición?
En fin. Tal vez sea  llover sobre mojado (y parece que la sequía no es solo la de la lluvia) decir que poco a poco el país se encamina hacia un cambio radical en su concepción social. Y que a nadie parece preocupar en demasía, casi que haciendo sospechar que hay algo en el aire que adormece las neuronas y adelgaza el músculo de los otrora indomables Orientales.
¿Será que nuestros hermanos (y ahora también en la desgracia) argentinos tienen razón y es la chimenea de la ex - Botnia la culpable?
Porque lo que son los dirigentes, ninguno parece tener parte alguna en los males que ciertamente aquejan a nuestra sociedad.
Males que nos hacen preguntar  si realmente estamos mejor hoy que hace 30 años. Si esta democracia de la cual se vanaglorian los políticos ha traído la ansiada prosperidad al Pueblo Oriental y les ha permitido organizar sus vidas en forma segura y feliz. Que al fin y al cabo es la obligación del gobierno, que para eso los elegimos.
Y si esta democracia (sin duda alguna el mejor sistema político que ha inventado el Hombre, lo aclaro para algún malpensado) tiene para llevarla a buen puerto a los dirigentes adecuados.
Y en lo que atañe a los militares, que somos como en ningún otro país americano parte indisoluble del Pueblo, ¿llegará algún día que estos u otros dirigentes se convenzan que somos la mejor garantía para el País, si se nos valora, se confía en nosotros y se nos apoya en nuestra vocación de servicio?
Que no es con ataques a viejos  y a actuales servidores que se logrará la concordia entre los Orientales. Que en la cuenta de los que agreden a la sociedad, desde el año 85 al presente, para contar los años desde la apertura democrática, nuestra “libreta” está libre de cualquier intento desestabilizador (silencio austero mediante). No pueden decir lo mismo los que hoy nos siguen denostando. Y que mantienen presos a viejos defensores de la democracia.
Y para que no queden dudas en cuanto al pensamiento: antes de 1985, tampoco. Que cuando fuimos a la guerra, lo hicimos por mandato gubernamental, apoyado parlamentariamente. Y vencimos  y la República siguió como tal. Que ahora….veremos de futuro.
Y para terminar y retomando  aquello del Grito de Asencio: Tal vez sea hora de convencerse de que aquel grito no fue un murmullo y que si tuvo las consecuencias que tuvo, aún es tiempo para que nuestra generación, con las armas modernas de la palabra, la denuncia, la insistencia en la defensa de los principios republicanos, no se deje avasallar por falsos profetas de un ininteligible, hipotético bienestar, que siempre termina en beneficios para esos mismos profetas.
Tal vez ahora suceda también como aquella vez  y tampoco se nos pase por la imaginación a donde podremos llegar con nuestro “grito”.
Y si apenas un murmullo de un grupito de veteranos retirados, que deberían estar ya en cuarteles de invierno, provocó la alarma que se sigue viendo en todos los medios, todavía es esperable que otra “admirable alarma” despierte definitivamente a nuestro Pueblo y todos juntos, sabiendo como siempre que para un Oriental no hay nada mejor que otro Oriental, saquemos a nuestra querida Patria adelante y así como la recibimos de nuestros mayores, podamos legarla a nuestros descendientes, para el pleno disfrute de toda su incomparable belleza.
Dios y la Virgen de los Treinta y Tres, nuestra Patrona, así lo permitan.

Minas, febrero de 2011

Cnel. Horacio Fantoni
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