PROTAGONISTAS OLVIDADOS DE LA CRUZADA DE LOS 33 ORIENTALES

Del Facebook de Francisco Valiñas, resumen de la investigación realizada por Jorge Frogoni Laclau: La cruzada libertadora del General Juan Antonio Lavalleja y los 33 Orientales ha sido un hito fundamental en el futuro de la Banda Oriental.  Pero no fueron solo esos 33 hombres los forjadores de la gesta.  Existieron otros héroes anónimos que dieron lo mejor de sí mismos por esa expedición libertadora, y que por resortes ignotos de la historia han permanecido en el olvido.

 A los simples efectos de conocerlos mejor, me he tomado la libertad de dividirlos en grupos, por el tipo de actividad que les cupo desempeñar.  
EL GRUPO BUENOS AIRES
 Desde el momento en que abandonó la Banda Oriental, Lavalleja trató de organizar un ejército para liberar el suelo patrio.  Marchó a Buenos Aires y arrendó el saladero de Pascual Costa en San Isidro, para distraer a los portugueses que vigilaban sus movimientos y para dar trabajo y sustento a los compatriotas que lo acompañaban en sus ilusiones, quienes entonces eran: Manuel Oribe, Manuel Lavalleja, Simón del Pino, Manuel Meléndez, Juan Spikerman, Jacinto Trápani, Pablo Zufriategui, Atanasio Sierra, Manuel Freyre y Basilio Araújo.
Lavalleja recibió muestras de apoyo a la cruzada por parte del ya citado Costa, de Luis Ceferino de la Torre, dueño de una importante casa comercial de Buenos Aires, y de Pedro Trápani, propietario de un saladero de Ensenada.  Este último realizó una colecta entre otros comerciantes simpatizantes de la causa, obteniendo donaciones de por un total de 159.000 pesos, cifra muy importante para la época.
La Bandera de los 33 Orientales fue confeccionada por Josefa Cavia de de la Torre, esposa de Luis Ceferino, y la confeccionó en cortes de lanilla inglesa.  La inscripción “Libertad o Muerte” fue pintada por el pintor suizo Jean Philippe Goulu (1786-1853), retratista  ginebrino radicado en Sudamérica.
Otra persona que colaboró de forma discreta con la expedición fue Juan Manuel de Rosas, quien ofició de emisario reservado de Lavalleja en Santa Fe, Entre Río y la Banda Oriental. 
LA GENTE DE MAR
 Un lugar destacado en la gesta de los 33 Orientales lo ocuparon los chalaneros, quienes con sus embarcaciones y su conocimiento profundo del lugar trasladaron a los héroes de una ribera a la otra del Plata.    Ellos son:
>  Martín Irigoytía    Fue el patrón de la lancha donde viajó Lavalleja.  No se ha podido determinar con exactitud su nombre.  Fue una de las personas que participó concientemente del desembarco.  El 19 de abril, luego del desembarco, no abandonó a los patriotas, sino que permaneció a su disposición tres días con la chalana oculta en el arroyo Gutiérrez, hasta que el 23 Lavalleja lo envió a Buenos Aires con correspondencia
>  José Gaetan   No se sabe con certeza si su apellido fue Gaetan o Gaitán.  Fue el patrón de la primera lancha.  El Libro de Defunciones de la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores de Nueva Palmira, lo fallecido el 6 de abril de 1875 a la edad de 63 años.  
>  Luigi Sacarello    Oriundo de Génova, arribó al Río de la Plata en 1821, trabajando como carpintero de ribera en Buenos Aires.  Colaboró con la preparación de las chalanas que hicieron el cruce, e hizo el viaje en la comandada por Lavalleja.  De sus últimos días solo se sabe que en agosto de 1893 vivía en la indigencia total.  
>  Santiago de Anca   Botero, trasportó patriotas en varias oportunidades para tareas de información y de coordinación previas al desembarco.  Murió  el 3 de marzo de 1894 en la ciudad de Mercedes.
>  Otros Chalaneros    Se conoce el nombre de solo cuatro chalaneros, pero se sabe que hubieron otros dos más, cuyos nombres se perdieron en la noche de la historia. 
EL GRUPO DE LA PLAYA LA AGRACIADA
 Cuando los patriotas arribaron a la Playa La Agraciada se encontraron con un grupo de personas que estaban esperando para brindar su ayuda:
Cipriano Saavedra   Hijo de Juan Saavedra, quien tenía estancia a un lado del arroyo Arenal Grande.  Ofició de baqueano al remontarse los arroyos para desembarcar los pertrechos lejos de la costa.
Manuel Mesa   Se supone que era poblador de la zona.  Cuando se desarrolló el combate de San Salvador, cayó abatido de un tiro.
Florentino Díaz   Actuó en algunas oportunidades como estafeta entre la costa y diferentes puntos de la Banda Oriental, y conocía los planes de desembarco desde antes del 19 de abril.
Feliciano Fuentes y Mariano Rodríguez    Vecinos de la zona, se desconocen más datos.
Manuel Rivero   Se unió a la campaña en el desembarco.  
Rafael Uriarte   Venido de San Fernando,  estaba en la playa al arribo de la cruzada, y a ella se unió hasta el final.
José María Padín    Estaba en la playa el 19 de abril, uniéndose a las tropas de inmediato.  Falleció en Nueva Palmira en 1881.
Isidro Gordon   Hermano de José Gordon, vecino de Las Higueritas, fue detenido por el Coronel portugués Farías, bajo sospecha de estar juntando pertrechos para una posible invasión.  Habiendo escapado, alertó a Tomás Gómez y Carlos Rodríguez, lo que les permitió eludir la captura.  Tendría entonces 15 años.
LA FAMILIA RUIZ
 La actuación de los miembros de esta familia merece ser destacada aparte, porque fueron los participantes más activos de la gesta libertadora, porque les cupo suplir a último momento desempeñar la tarea de apoyo logístico más importante de la fase final de la cruzada.  
Manuel Isidoro Ruiz Luque    Tenía 18 años cuando se unió a los 33 Orientales en la playa La Agraciada.  Junto a su hermano Laureano, hizo la fogata sobre la boca del arroyo Gutiérrez en la noche del 19 de abril, para guiar el desembarco de la cruzada, y a la mañana siguiente les entregaron la caballada. Después se unió a la Campaña Libertadora, pero sus pasos se pierden.  Falleció de viruela en Nueva Palmira en 1868. Laureano Ruiz Luque   participó junto a su hermano Manuel, como se explicó arriba.  Falleció soltero en 1891.
Tomás Gómez  Comprometido a proporcionar la caballada necesaria por la expedición, se convirtió en blanco de sospechas de los ocupantes brasileños, razón por la cual deja los equinos en manos de sus cuñados (los hermanos Ruiz), y con unos pocos se internó hacia el norte del territorio, alejando a las patrullas brasileñas.  Falleció en Dolores, a los 78 años de edad.
CONCLUSIÓN
La cruzada de los 33 Orientales fue un punto de inflexión en la historia del Uruguay de hoy, en la cual se cubrieron de gloria los héroes por todos conocidos, y también este puñado de hombres que acabo de mencionar, y que la historia ha relegado a un segundo plano.  Vaya entonces para estos hombres olvidados el homenaje, que no quiere limitarse a ellos, porque quizá existieron otros héroes silentes de los cuales no quedó un solo ápice en la memoria histórica, pero que también habrían colaborado a la campaña que se inició simbólicamente aquel 19 de abril de 1825 con el arrojo de los 33 soñadores conocidos.
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